El Incendiario de la Revolucion Animal por Paula Ricciulli

WALTER EDMUND BOND (37096013)

6/20/2014 7:53:09 AM

Re:  A mis amigos en el mundo hispanico esta dedicado a Pablo Perez Arroyo

EL INCENDIARIO DE LA REVOLUCIÓN ANIMAL

Por Paula Ricciulli (http://issuu.com/cartelurbano/docs/edicion41/45#share)

A Walter Bond lo sentenciaron a diez años de prisión por incendiar fábricas de lana y pieles, en protesta por el maltrato a los animales. desde una cárcel en Marion (Illinois), insiste en que no se arrepiente de lo que hizo. Entrevistamos a este activista del frente de liberación animal.

Mr. Whirly, el profesor de kínder de Walter Bond, le dijo una vez a la mamá de éste: “Su hijo es un niño muy brillante, pero tiene problemas con la autoridad y eso le causará inconvenientes algún día”. Y así fue. Hoy, Bond cumple una sentencia de diez años por los cargos de incendio en segundo grado y ofensa criminal.

El 30 de abril del 2010, este activista de 36 años incendió una fábrica de piel de oveja en Denver (Colorado). Las pérdidas ascendieron a unos 500 mil dólares. Días después, en Utah, hizo lo mismo con una fábrica de cuero y con el restaurante Tiburón, cuya especialidad es el hígado de pato. A Bond lo arrestaron el 22 de julio de ese año.

Después de pasar varios meses en prisiones de Colorado y Oklahoma, en febrero pasado ingresó a la Unidad de Dirección de Comunicaciones (CMU, por su sigla en inglés) de Marion (Illinois), un nuevo modelo penitenciario creado en la administración de Bush. Allí los prisioneros son considerados terroristas. Varios de los compañeros de causa de Bond aparecieron en las revistas y los periódicos más importantes de Estados Unidos por ser “amenazas a la seguridad nacional”.

Sin embargo, Walter está tranquilo porque en esta cárcel no hay pandillas, violencia ni drogas, y está haciendo amigos. Tiene prohibido hablar de alguien en tercera persona y recibir información de terceros. Le supervisan su correo minuciosamente.

Sigue una estricta dieta vegana, con vegetales, sopas instantáneas, mantequilla de maní y dulces como Chick-o-Stick (con jarabe y azúcar). “Los demás convictos me ayudan con porciones extras de vegetales o papas. Hay una comunidad entre los prisioneros, así que no paso hambre”, dice. Desde hace quince años, Bond se identifica con el straight edge, un estilo de vida que surgió dentro del movimiento hardcore punk. Quienes lo siguen se abstienen de beber alcohol, fumar, consumir drogas y comer carne.

Aunque ahora es una inspiración para los liberacionistas y defensores de los animales (incluso hay una canción sobre él titulada To ashes, de la banda Earth Crisis), a mediados de los años noventa sacrificó cerdos en un matadero en Iowa. “El olor y el ruido eran insoportables. A las seis u ocho semanas sentí que mi alma estaba muerta. Algunas veces trabajaba quince horas diarias con sangre hasta los tobillos. Luego vino el día que me cambió: en cierta ocasión, uno de los cerdos electrocutados escapó corriendo y mis compañeros lo mataron a golpes”.

Ese momento fue determinante para él: se intensificó su asco por la raza humana, dejó de comer carne y renunció a su empleo después de que una de las trabajadoras, al ver que en su dieta no había ningún producto de origen animal, lo llamó despectivamente “abrazaárboles”.

Sus incendios ocasionaron miles de dólares en pérdidas y perjudicaron a mucha gente. ¿No se arrepiente? No, no me arrepiento de mis incendios porque fueron justificados. Miles de millones de vidas animales son sacrificadas cada año por la ambición, gula y sed de sangre de la raza humana; todo lo que hice fue destruir una propiedad. De hecho, mis incendios fueron acciones pasivas, si se tienen en cuenta todos los animales inocentes que han muerto cruelmente a manos de opresores humanos. Es una lástima que la gente se concentre tanto en mi respuesta (los incendios) a esas atrocidades, pero no en las malas condiciones en las que viven los animales. Esto se debe a que la sociedad humana enfoca este problema desde la perspectiva de un dueño de negocio que obtiene provecho de la esclavitud y muerte de un animal, y no desde el sufrimiento del animal a causa de la injusticia humana.

Creo que el incendio fue una excelente manera de abordar tales problemas.

¿Será que algún día la raza humana dejará de depender tanto de los animales? Creo que habrá un momento en el que la humanidad dejará de usar los cuerpos muertos de animales para comida, investigación y vestido, o deberá asumir las consecuencias de la destrucción del medio ambiente, ocasionada en gran medida por la agricultura animal y una civilización industrializada. La verdadera pregunta es: ¿será que nuestra especie tomará conciencia y se volverá parte del ecosistema en lugar de perjudicarlo? Si no estamos ni siquiera cerca de tratarnos a nosotros mismos con respeto, mucho menos a los animales.

Cada vez parece más difícil detener la tortura a los animales… Depender de los animales ha sido parte integral de las sociedades humanas por largo tiempo, hasta el punto de que la sociedad moderna, en especial las naciones más ricas, se construyeron con la sangre y los huesos de los animales y con base en varias formas de esclavitud. Por eso, un mundo que no dependa de los animales mina no sólo el statu quo, sino toda la base de la civilización tecnológicamente avanzada. Por eso, numerosas personas rechazan el concepto de liberación animal y están en contra de la militancia o la liberación radicales, porque muchos entienden intuitivamente que no sólo estamos atacando sus hábitos alimenticios, sino la base de la esclavitud jerárquica y la supremacía humana. Incluso hay muchos veganos y activistas que no pueden comprender un mundo sin esclavitud entre especies.

¿Qué tan efectivo ha sido el Frente de Liberación Animal para crear conciencia en favor de los animales? El Frente de Liberación Animal (FLA) ha sido sumamente efectivo en concientizar a la gente de que los animales sufren. Gracias a muchas de sus acciones en los años ochenta se pudieron ver tras bambalinas la realidad y la futilidad de la experimentación animal. Desde su origen, el FLA ha tenido el propósito de tomar el camino más directo para salvar a los animales y detener a sus explotadores, mientras se pasa la voz a los medios para hacer hincapié en estos problemas y crear conciencia pública.

¿No piensa que con incendios y otras acciones destructivas, el FLA está creando un estereotipo negativo para los defensores de los derechos de los animales? Honestamente, no me importan los estereotipos o la imagen pública, y de hecho pienso que es muy importante que los abusadores de los animales y los usuarios sepan que hay un pequeño porcentaje de nosotros que no tolerará lo que están haciendo. Parte de la efectividad de las protestas consiste en lograr que los explotadores tengan cierto miedo de llamar la atención del FLA. Sin ese miedo, el activismo de los derechos de los animales se vuelve un tigre de papel, puesto que todas las leyes están del lado de las industrias que se benefician del detrimento de la tierra. Durante toda mi carrera como activista, he oído ese argumento de la imagen pública. Es realmente muy ingenuo pensar que los medios del sistema, interesesados en la continuación de las normas de la sociedad, nos van a bañar con buena imagen para que podamos convencer a la gente de boicotear industrias que mantienen a los ricos arriba y a las masas abajo. Además, los “estereotipos negativos” son cuestiones de opinión personal. Mi idea de imagen negativa en los derechos de los animales es la de un hippie frágil, un marihuanero sensible y suplicante ante los poderes fácticos.

¿Qué es el Frente de Liberación Animal?

El Frente de Liberación Animal (FLA) es una organización anárquica clandestina que busca la liberación total de los animales por medio de lo que llaman “acción directa”. Creada en 1976, opera en 40 países, donde sus miembros suelen incendiar laboratorios, liberar animales de granjas y criaderos o trabajar encubiertos usando cámaras escondidas para denunciar las condiciones en las que viven diferentes especies. En los años ochenta, se hicieron famosos por sus robos en laboratorios y por la producción del documental Unnecessary fuss, que registró a un grupo de científicos de la Universidad de Pensilvania que reían mientras le causaban daño cerebral a un mono con un aparato hidráulico. El grupo se consolidó con acciones como el incendio a la Estación de Guardabosques del Servicio Forestal de Oakridge, en 1996, que ocasionó más de cinco millones de dólares en pérdidas.

Los medicamentos probados en animales han sido muy exitosos para curar numerosas enfermedades. ¿Qué opina de esos avances de la ciencia? No estoy de acuerdo. Hay gran cantidad de información que prueba que los experimentos con animales han sido inútiles y han ido en detrimento de la salud pública. Al extrapolar los resultados entre especies, se advierte que la experimentación con animales rara vez funciona; no obstante, todo eso es secundario. Para mí, el verdadero problema radica en que está mal hacer experimentos con animales, independientemente de los resultados alcanzados. Los animales tienen el mismo derecho a ser autónomos y a vivir libres de sufrimiento que usted o yo. Los resultados médicos o científicos no vienen al caso. Por ejemplo, nunca aprobaríamos la idea de hacer pruebas con discapacitados o personas con problemas mentales.

¿Qué consejo les daría a los jóvenes interesados en luchar por los derechos de los animales? Que se vuelvan veganos y straight edge. Aconsejo no caer en las drogas y el alcohol, pues para ayudar a los animales en un mundo en el que muchos humanos se pondrán en contra de uno, hay que mantenerse concentrado, feroz, positivo y resistente. Siempre se debe tratar de encontrar el camino más directo posible a la liberación animal, como trabajar con animales o rescatarlos; por estos días muchos activistas se confunden en el movimiento humano para la liberación de los animales. Además, sobre todas las cosas, hay que creer en uno mismo y en sus habilidades. Usted y sus amigos pueden ayudar a los animales y protestar contra sus explotadores, sin el apoyo de grandes organizaciones. Lo ideal es educarse a sí mismo y a otros sobre problemas de los animales, e invitar a los abusadores a cambiar sus métodos. Y si eso no funciona, pues habrá que obligarlos a dejar de hacer daño a los animales por cualquier medio que sea necesario.

¿Cuáles son sus planes después de salir de la cárcel? Bueno, cuando salga de prisión tendré unos tres años de libertad condicional. Me gustaría viajar por todo el mundo y desplegar mis alas luego de una década en la jaula. En lo relacionado con empleo y liberación animal, planeo escribir libros y trabajar con animales y santuarios el resto de tiempo que me sea posible, que espero sea largo; quizás dicte conferencias. Después de varios años de permanecer en cuartos cerrados con tanta gente, dedicaré mi tiempo a los animales en espacios abiertos, para dejar la rutina de la ciudad. También me veo como un poco excéntrico. Siempre he vivido de manera sencilla y no soy un aficionado a la tecnología, y planeo continuar así.

Un héroe del activismo animal

Uno de los héroes de Walter Bond es el activista británico Barry Horne, arrestado en su país y sentenciado a más de diez años de prisión, desde donde continuó la lucha contra las pruebas en animales. Tras una serie de huelgas de hambre en la cárcel, Horne murió por complicaciones en el hígado. “Nunca se rindió, nunca evadió su lucha y nunca dejó de inspirar a otros a emprender acciones directas”, dice Bond.

 

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